Una mesa, una cuenta. Y cada uno paga lo suyo.
Los comensales reparten la cuenta desde su móvil. Tú cobras una vez y la caja cuadra al céntimo.
Toca lo que has tomado. Si ya es de alguien, lo compartís.
- Tú3,10 €
- Ana13,20 €
- Beto11,70 €
Una mesa, una cuenta
El cartel tiene razón
La caja necesita una cuenta. Dividirla descuadra el cierre, y cada división convierte al camarero en calculadora con la mesa mirando.
Lo que la caja no necesita es decidir por la mesa. Con SPLITEA el bar sigue cobrando una cuenta; el reparto lo hacen los comensales, cada uno desde su móvil, antes de que llegue el camarero.
Cómo funciona
Escanean el QR de la mesa
Cada mesa lleva un código impreso una sola vez. Al escanearlo se abre la carta en el móvil, sin instalar nada y sin registrarse.
Piden desde el móvil
Cada uno añade lo suyo y la mesa ve un solo pedido. En la barra entra como una comanda más, con lo que hay pedido y no quién lo pidió.
Eligen cómo repartir
Al pedir la cuenta, la mesa decide: a partes iguales, por producto, lo divide uno o la cuenta entera. Hasta ahí nadie ha dado su nombre.
Cada uno marca lo suyo y confirma
Lo compartido se reparte entre quienes lo marcan; lo que nadie marca, entre todos. El camarero cobra a cada uno y la caja cuadra al céntimo.
Lo que hace que la caja se fíe
Al céntimo
9,34 + 9,33 + 9,33
Todo en céntimos enteros. 28,00 € entre 3 no deja décimas por ahí: los céntimos sobrantes se reparten de uno en uno y la suma es siempre el total.
Lo pagado no se toca
Una parte cobrada se congela con su importe y su forma de pago. Si la mesa pide más después, sólo cambia lo pendiente.
Nadie quita a nadie
Tocar un plato que ya es de alguien te añade a compartirlo. No hay botón para quitárselo: eso se habla en la mesa.
Sin cuentas ni correos
Durante la comida no hay nadie identificado. Al repartir, cada uno pone un nombre de pila y nada más. No se guarda quién es quién.
El ticket lo sigue emitiendo tu caja
SPLITEA calcula y enseña cuánto paga cada uno. Cobrar y facturar sigue siendo del bar, con la caja de siempre.
Para el local
Pensado para bares y restaurantes pequeños, sin TPV ni integración previa. Empezamos en Valencia, puerta a puerta: lo montamos contigo y estamos en el primer servicio.
Hablamos- Un QR por mesa, impreso una vez. El código no cambia: lo que nace y muere es cada sesión.
- El tablero de barra en una tablet. Comandas y cobros del turno, mesa a mesa, con quién ha pagado y quién falta.
- Tu carta, editable desde el móvil. Precios, fotos y agotados del día, sin llamar a nadie.
- Cobro en efectivo o datáfono, como siempre. El camarero marca cada parte como pagada y la mesa se cierra sola al llegar a cero.
Hablamos
Escríbenos y quedamos en tu local. Sin formularios ni cookies: un correo y ya.
[PENDIENTE]Dirección de contacto pendiente de decidir.